viernes, 30 de marzo de 2012

Arte


Gritos incesantes emitidos por un violín, de un frío violín que está siendo rasgado por una persona que, cuando improvisa, crea arte, hay personas que tienen ese don, crear, crear un arte que derretiría el corazón helado de una persona.
Veo a un chaval de 13 años tocando el piano, es una obra suya, toca el piano con un talento descomunal con el que se nota el ardiente martillear de sus dedos golpeando el piano.
En el mundo han existido montones de genios de la música  como Mozart, Beethoven, Bach, Paganini, Vivaldi y muchos más que podría decir como Liszt que su obra nombrada: Rapsodia húngara nº 2 rompe los moldes y muchas más obras y autores que me podría tirar la vida escribiendo pero ver a chavales de 13 años dar la piel en un instrumento o en cualquier otro hobby que tengan te derrite por dentro. Pero ver que su talento sólo se lo pueden demostrar a sus padres en el salón de su casa te llena de odio e ira.
Yendo a una escuela de música para ver una audición en la que participará una de mis mejores amigas me encuentro, al lado del baño, a mi misma amiga ensayando, rezando para que, ni los dedos ni el clarinete, le fallasen en el peor momento, para no equivocarse en el solo de su primera audición, rezando para no desafinar tocando el la, sol, do. Una chica de ojos verdes en los que se nota el entusiasmo.
Hoy en día, cada vez, hay menos niños que desean ser escritores. Yo, con trece años me considero escritor, principiante, pero escritor y aspiro a hacer una obra maestra por la que todos, algún día, me conozcan por lo que hice pero, algunos prefieren tener una moto.

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