La inspiración me llega cuando hago un duelo, mirada con mirada, frente al papel, la inspiración no me puede llegar mirando esos ojos marrones, me quedo embobado mirándolos y con la mente en blanco.
La inspiración no me llega viajando, sería tontería que para estimular mi cabeza, mis sentimientos, me tuviese que ir por ahí, no nos equivoquemos, no me voy a quedar encerrado en mi casa mirando el blanco del papel pero tampoco voy a salir cada vez que las palabras no me salgan, al fin y al cabo, son palabras, yo las creo y las uno según me parece, soy su amo y, si tienen problemas para salir, ¡ya saldrán!, la inspiración llega ,mínimo, una vez al día, sin forzarlas, si las forzásemos pasarían dos cosas: 1º- no sería arte, que es lo que me gusta a hacer y 2º-sería una tremenda mierda.
La inspiración no me puede llegar caminando a su lado, tengo la mente y los ojos en ti, puedo imaginar el día en que seamos novios, el día en el cual nos casemos y mi madre me lleve, llorando del brazo al altar y ,desde ahí vivir juntos, tenernos el uno al otro siempre, pero eso serían solo fantasías, eres demasiado para mí y eso no puedo remediarlo.
Mis quejas, alegrías, libertad, todas esas sensaciones que tan solo puedo expresar frente al papel, solo suceden delante de la libreta, delante del color blanco, del color de mi mente.
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