Iba yo en el autobús, transporte público. Vi a un señor con
unas gafas que le sustituían los ojos sentado en el asiento para discapacitados
apareció una señora, aparentemente embarazada que le dijo al señor “¿sabe leer?
Ese asiento es para discapacitados y embarazadas” a lo que el amable señor
respondió a la vez que se levantaba “ups perdón, antes de perder la vista si
que sabía leer”.
Palpando el borde del autobús intentó cogerse a las barras
del aparato ya mencionado, lo consiguió con la ayuda de un amable niño, no era
un niño normal, era… especial. A la mayoría de niños les daban miedo los
mayores con discapacidades crueles que la vida les había otorgado pero este
chaval que no creo que superase los 8 años le daba igual, él sabía que era una persona
normal, sin el sentido de la vista, pero normales.
Bajábamos en la misma parada y después de despedirse del
niño con el que había tenido una agradable conversación se bajó, al bajarse
casi se cae, me abalanzé a el y le ayudé le pregunté que si el no tenia los
palos esos que algunos ciegos suelen llevar a lo que el me respondió “no me
hace falta, si me caigo: me levanto y así sucesivamente”
Su barrio me pillaba cerca así que le acompañé y tras una
larga charla sobre su discapacidad decidió contarme un chiste muy gracioso
sobre ciegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario